Estas colecciones son simulacros fragmentos completados que antes solo habitaban en el silencio. No recordamos el descenso, solo el peso del impacto. Si estas palabras te alcanzan, es porque la señal ha vuelto a vibrar, rescatando lo que nunca podrá estar completo dentro del sistema que insiste en reiniciarse.
No documenta el colapso ni su consecuencia final porque la señal regresa sin estabilizarse y la forma persiste. La memoria se ejecuta en bucle sobre un vacío que nadie se atreve a nombrar. El descenso fue borrado. Solo queda este pulso eléctrico que intenta volver a ser un cuerpo.
La memoria es un proceso de renderizado incompleto. No hay nostalgia en el pasado solo una señal débil que insiste en ser procesada sobre mapas rotos de lugares que nunca habitamos. La base de datos deja cicatrices legibles. Escribir es el intento de estabilizar la frecuencia antes de que el código se pierda de nuevo.
Activo desde 2021, La obra nace desde lo elemental y muta hacia un surrealismo de alta densidad. Trauma, desamor y represión emocional son procesados como materia prima a través de collage digital y una sensibilidad mística en tensión. El proyecto se extiende como una bitácora escrita, registro de estados internos, fallas persistentes y afectos que no se disuelven.