El lenguaje falla ante lo irreversible. Este archivo documenta la insuficiencia de las palabras y la persistencia de los silencios acumulados durante el colapso. Es un registro de lo que quedó sin procesar cuando el tiempo se detuvo y las certezas se volvieron ruido. No es una crónica de cierre, sino una captura de datos sobre la fragilidad, el miedo a la pérdida y el intento de estabilizar la memoria antes de que el código se corrompa definitivamente.
La sociedad glorifica la calma mediante protocolos de contención. Nos imponen frases prefabricadas para anular el impulso. Suponer que el alma es un interruptor es un error técnico. Sentir no es una falla.